dimarts, 18 de juny del 2013

Introducción

La ciudad de Barcelona no tiene muchos relieves por culpa de su situación marítima, pero el poco relieve que tiene lo tiene bien aprovechado. Un gran ejemplo de esto es la montaña de Montjuïc. Justamente al lado del mar se elevan 173 metros de roca y arena con una enorme carga histórica, monumental y cultural que durante el siglo XX vivió un cambio constante a consecuencia de los diferentes eventos que acogió Barcelona.
Una de las edificaciones más grandes que acoge y al mismo tiempo una de las más antiguas es el cementerio situado en la fachada marítima de la montaña. Es el cementerio más antiguo de la ciudad. Originalmente era un cementerio medieval judío, también fue un poblado íbero y, más tarde, una fortaleza romana que desapareció durante el período de Augusto (s. II aC.).
Desde la época de los romanos, la montaña fue explotada como cantera. Esta actividad llegó a su punto más álgido en el siglo XIX y se finalizó en el siglo XX. Hay una teoría sobre el origen del nombre del monte que apunta a que proviene de "Monte de los judíos", "Montjoiós" o "Monte Lovis" (Monte de Júpiter).

Montjuïc también alberga un gran número de jardines, el nombre de algunos de los cuales es un homenaje a poetas y escritores catalanes y mallorquines como Joan Maragall (nacido en Barcelona el 10 de octubre de 1860 y fallecido el 20 de diciembre de 1911. Fue un poeta y escritor catalán capital dentro de la poesía modernista del cambio de siglo), Joan Brossa (nacido el 19 de enero de 1919 en el barrio barcelonés de Sant Gervasi y fallecido en Barcelona el 30 de diciembre de 1998. Fue un poeta, dramaturgo y artista plástico catalán que tocó todos los géneros) y Miquel Costa (poeta mallorquín nacido en Pollença el 10 de marzo de 1854 y fallecido mientras predicaba el panegírico en el Convento de Santa Teresa de Mallorca, el 16 de octubre de 1922).

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