Siguiendo por la calle de
Llúria se llega a la manzana situada entre los cruces de Consejo de Ciento y
Diputación donde hay la entrada al interior de una de las manzanas de la
Eixample donde podemos ver una de las
antiguas torres de vigilancia de la ciudad. La visión de cómo son las manzanas
por dentro le hace reflexionar a uno sobre la posibilidad de vivir más seguro
en el interior que en el exterior.
Justo salir de la manzana
vemos la entrada del pasaje de Permanyer donde la mayoría de los edificios
tienen un notorio estilo modernista. De éste se sale al pasaje Pau Claris
(político y eclesiástico catalán del siglo XVI). Siguiendo por el pasaje y
girando a la derecha encontramos el cruce con Consejo de Ciento que nos lleva
hasta Paseo de Gracia.
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Aquí se encuentra la
llamada “manzana de la discordia” dónde se hallan tres edificios modernistas
de tres famosos arquitectos; la Casa Lleó i Morera, de Lluís Domenech i
Montaner, la Casa Ametller, de Josep Puig i Cadafalch, i la Casa Batlló, de Antoni
Gaudí. Ésta manzana se llama popularmente así por la rivalidad de sus distintos
arquitectos que construyeron ahí sus edificios entre 1898 i 1906.
Éstas casas se
diferencian rápido de las demás gracias a que su estilo modernista es claro y
resalta sobre la monotonía de las demás. La Casa Batlló está coronada por la
figura de un dragón que hace homenaje a la leyenda de Sant Jordi, aunque ésta
no es la única referencia a la leyenda en ésta manzana, sí es la más conocida.
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